sábado, 1 de febrero de 2014

Relato del niño que desafía al arrogante incrédulo


Un cuento que exalta la grandeza de Allah y su omnipotencia

Hubo una vez un hombre que era un enemigo del Islam. El tenía tres famosas preguntas que hasta entonces nadie había contestado. Ningún sabio de Bagdad podía contestar sus tres preguntas... lo que le permitía mofarse del Islam abiertamente. Constantemente ridiculizaba al Islam y a los musulmanes.

Un día, un niño pequeño, de unos diez años, se acercó y escuchó a este hombre gritando y vociferando contra los musulmanes en la calle. Estaba retando a la gente para ver si alguien podía contestar a las tres preguntas. El niño se paró y escuchó atentamente, entonces decidió que el aceptaría el reto. Se acercó hacia el hombre y le dijo: "Yo acepto tu reto".

El hombre se rió del niño y volvió a mofarse de los Musulmanes diciendo: "Un niño de 10 años es él único que se enfrenta a mí. ¿Es todo lo que vuestra gente tiene que ofrecer?" El niño, con paciencia, reiteró sus palabras. El aceptaría el reto del hombre, y con la ayuda y guía de Allah, saldría triunfante. El hombre finalmente aceptó (suponemos que muerto de risa).

Todos los habitantes de la ciudad se arremolinaron alrededor de una pequeña colina, no muy alta, donde tenían lugar los debates públicos. El hombre se colocó en lo alto y en voz alta expuso su primera pregunta:

"¿Que está haciendo vuestro Dios ahora mismo?"

El niño pensó y meditó durante un ratito, y luego le dijo al hombre que descendiese de lo alto, para que el pudiera subir a contestar la pregunta.

El hombre dijo, "¿Qué? ¿Quieres que yo baje?"

El niño contestó, "Sí, necesito contestarte, ¿no es cierto?". El hombre bajó, y el pequeño, con sus diminutos pies, subió a la colina. La réplica del niño fue la siguiente:

"Ya Allah, el Todopoderoso. Sé mi testigo enfrente de toda esta gente. Tu voluntad ha sido que un no creyente descendiera a un nivel bajo y elevar sobre él a un musulmán".

La multitud que les rodeaba rugió "¡Allah-hu-akbar!"

El hombre estaba humillado, pero lleno de rencor hizo su segunda pregunta: "¿Qué existió antes que vuestro Dios?"

El niño pensó, y pensó. Luego le pidió al hombre que contará hacia atrás; "Cuenta atrás desde 10"

El hombre contó... "10, 9 ,8 , 7 , 6, 5, 4, 3, 2, 1,0" Y se detuvo.

El niño le preguntó: Que viene antes del cero?

Y el hombre le contestó: "No sé... Nada"El niño dijo: "Exactamente. Nada había antes de Allah, porque Allah es Eterno y Absoluto.

La multitud gritó de nuevo: "¡Allah-hu-akbar!"

El hombre, ahora completamente frustrado, hizo su última pregunta. "Hacia qué dirección está vuestro Allah" (ya no dijo Dios, dijo Allah).

El niño pensó, y pensó y pensó....

Por fin, pidió una vela, y se la trajeron rápidamente. El bendito niño, se la pasó al hombre y le dijo que la encendiera.

El hombre lo hizo, y preguntó: "¿Y qué se supone que prueba esto?".

El niño contestó a su vez con otra pregunta. "¿En qué dirección va la luz de la vela?

El hombre respondió: "Va en todas direcciones"

Y el niño dijo: "Tú mismo has respondido a tu pregunta. La luz (nur) de Allah va en todas las direcciones. Está en todos lugares, es ubicuo. No hay ningún lugar donde no se le pueda encontrar".

Por tercera vez la multitud gritó unánimemente: "¡Allah-hu-akbar!"

El hombre estaba tan impresionado y conmovido por los conocimientos del niño, y su espiritualidad, que abrazó el Islam, y llegó a ser un estudiante del jovencito.

Así termino el debate.

¿Quién era el niño? El niño era uno de nuestros líderes, y uno de los más sabios estudiosos del Islam, el Imam Abu Hanîfa (¡Qué Allah le bendiga!)