Abd al-Rahman reinó durante un tercio de siglo, sofocando rebeliones y haciendo frenta a muchos enemigos, principalmente, internos, aunque sus pirmeras intenciones eran las de desarrollar una política de atracción y conciliación. Quería que el nuevo emir fuese contemplado como el lazo moral para unir a todos los andalusíes, cualquiera que fuese su origen o su posición social. Tampoco dudó en abrir las puertas a todos los omeyas que habían escapado a la persecución abbasí y que, ahora, querían compartir su suerte. Esto llevó a al- Andalus una nueva oleada de emigrantes, entre los que se encontraban miembros , más o menos cercanos, de su propia familia.
Llegados a Córdoba, Abd al-Rahman los trató con cariño y deferencia, los colmó de honores y constituyeron una aristocracia de sangre real, llamada nobleza " Qrayshi".

El califa Abu Cha´far al-Mansur, le había prometido la España musulmana si destronaba al omeya. Se le unieron muchos andaluces, ansiosos de botín. Yemeníes, chundíes o baladíes cerraron filas junto al rebelde. Comprendiendo la gravedad de la situación, el emir se fortificó en Carmona, junto a las tropas que consideraba más fieles. Sitiado durante dos meses por ben Mugith, una salida afortunada le brindó la oportunidad de infringirle una terrible derrota. Ben Mugith y la mayoría de oficiales fueron muertos y sus cadáveres decapitados en el campo de batalla. Sus cabezas se embalsamaron en Córdoba y, junto al pendón negro del derrotado, un diploma de investidura, a modo de mofa, y el relato pormenorizado de los acontecimientos, fueron puesta en saco y entregadas a un mercader que marchaba hacia Qayrawam. Tenía el encargo de abandonar el fardo en el mercado de esta capital, y así lo hizo. Cuando se descubrió el macabro contenido de aquel saco, el espanto cundió de tal manera que Abu Cha´far al-Mansur, el patrocinador de aquella aventura, dio gracias al cielo porque entre él y Abd al-Rahman se encontrase el mar.
información:
Al - Andalus....de Concha Masiá.