
Este estado de cosas era intolerable para Abd al-Rahman que decidió sitiar Zaragoza. Al frente de un gran ejército cercó Calatayud, defendida por una guarnición musulmana, más soldados cristianos enviado como refuerzos por el rey Ramiro II. Mandaba dicha guarnición un pariente de Muhammad ben Hasim que moriría en los primeros asaltos, y le sustituyó su hermano, que acabó por negociar con los sitiadores. La guarnición musulmana y él salvaron la vida, pero los soldados cristianos fueron todos ejecutados. Caída este plaza, se apoderaron de otras treinta fortalezas, mientras se sitiaba Zaragoza, por Ahmad ven Ishaq al-Qurashí, pariente del emir que no puso demasiado interés en la acción, por lo que fue relevado. Zaragoza fue tomada y el rebelde perdonado, porque el astuto Abd al-Rahman creía que todavía podía serle util. Ibn Jaldún dice que el emir aprovechó para ir a atacar a la reina vigente de Navarra en su propias tierras y conseguir así, que se declarase su vasalla. Si esto sucedió, el vasallaje debió de ser muy corto, pues dos años después, la reina doña Toda combatía junto a Ramiro II contra los musulmanes, contribuyendo a la gravísima derrota que les infringió el rey leones.
Así sucedió en el año 939. Abd al-Rahman al-Nasir sufrió el mayor descalabro de todo su reinado. De este descalabro guardan silencio las crónicas árabes, y los historiadores de la España medieval también son muy sucintos a este tema. Dozy lo ponía en relación con la excesiva influencia que había cobrado los eslavos acerca del emir, que puede ser cie, pero no es menos cierto que Abd-al-Rahman al-Nasir confió mucho en sus fuerzas y despreció la capacidad del enemigo.
A esta campaña la bautizó al-Nasir como la " campaña de la omnipotencia ", pues consideraba que sería la definitiva contra los cristianos. Con un ejército de unos 100.000 hombres se dirigieron los musulmanes hacia León por la antigua calzada romana que, desde Córdoba, subía por Toledo hacia el valle del Duero. Llegaron a Simancas a finales de julio, donde les esperaba Ramiro II, apoyado con las tropas de Fernán

Esta batalla tuvo lugar el 1 de agosto de 939, y en ese día al-Nasir, " el Victorioso ", desde luego, no hizo honor a su nombre. Como pudo, reunió lo que le quedaba de sus tropas, regresando a Córdoba a marchas forzadas. en las orillas del Guadalquivir, hizo levantar horcas y cruces y allí murieron trescientos oficiales de su caballería, mientras los heraldos anunciaban que este era el final de aquellos cobardes que habían traicionado al Islam, vendido al pueblo y sembrado el miedo entre los combatientes en la guerra santa.
Tras esta victoria cristiana, Ramiro se apresuró a repoblar el valle del Tormes y la región salmantina. El golpe recibido por Abd al-Rahman III fue muy duro y en lo sucesivo, ya no se pondrá al frente de las expediciones de guerra. El soberano leonés alcanzó fama internacional gracias a la jornada del "foso ", y muchos relatos franceses y alemanes de la época, se harán eco de esta victoria, al tiempo que el prestigio de Ramiro II se reconocía en todas las cortes europeas.
Pero también Ramiro II tuvo que poner paz en su reino y su política de ataque contra la España musulmana se volvió mucho menos agresiva. El conde de Castilla, Fernán González, era hijo de Gonzalo Nuño y descendía del juez de Castilla, Nuño Rasura. En 940 repobló Sepulveda, aunque solía residir en Burgos. Por lo visto, Ordoño II había matado a cuatro de sus parientes por un asunto equívoco y decidió vengarlos rebelándose contra Ramiro II. El rey lo combatió y lo apresó, reemplazándolo por el conde de Monzón, Asur Fernández. Pero los castellanos seguían fieles a su conde encarcelado, por lo que Ramiro hubo de proceder a liberarlo, si bien bajo ciertas condiciones. El conde rebelde renunciaría a sus bienes personales, le prestaría juramento de fidelidad y daría la mano de su hija, Urraca , al futuro Ordoño III. Estas exigencias, separarían, aún más, a Castilla y León.

Batalla
La batalla, que tuvo lugar en la margen derecha del Pisuerga, al noreste de Simancas, fue muy violenta y se prolongó durante varios días. Las crónicas cristianas cuentan que se apareció San Millán. Y además, según cuentan las crónicas, tanto árabes como cristianas, hubo un eclipse de sol unos días antes de la batalla:
" Encontrándose el ejército cerca de Simancas, hubo un espantoso eclipse de sol, que en medio del día cubrió la tierra de una amarillez oscura y llenó de terror a los nuestros y a los infieles, que tampoco habían visto en su vida cosa semejante. Dos días pasaron sin que unos y otros hicieran movimiento alguno ".
Kitab ar-Rawd
" El sol padeció terrible eclipse, en el día en el que en España Abderramen rey de los sarracenos, fue vencido en una batalla por el cristianísimo rey D. Ramiro ".
Manuel Bachiller "Antigüedades de Simancas"
Basándose en este dato, el eclipse previo a los días de batalla, éste sucedió el 19 de julio del 939. El combate duró algunas jornadas, decidiéndose del lado de los cristianos que hicieron huir a las tropas musulmanas que no pudieron tomar la fortaleza de Simancas. Abu Yahya fue apresado al término de la contienda.
" Después de esto tornase el rey D. Ramiro con los suyos con grandes ganancias de oro, y de plata, y piedras preciosas y con muchos cautivos, y entre ellos llegó Abenaya, ca puesto caso que Abenaya había sido preso por el conde en lo de Haza ".
Manuel Bachiller "Antigüedades de Simancas"
Después de la batalla de Simancas aconteció otro desastre para los musulmanes en tierras sorianas, en lo que se denomina la jornada de Alhándega o del Barranco. Los musulmanes, que en su retirada de Simancas habían arrasado la zona del río Aza (actual río Riaza) en su camino hacia Atienza, en dicha jornada sufrieron una emboscada en un barranco, donde fueron derrotados y puestos en fuga, consiguiendo los cristianos un gran botín.
...y en la retirada el enemigo los empujó hacia un profundo barranco, que dio nombre al encuentro (Alhándega), del que no pudieron escapar, despeñándose muchos y pisoteándose de puro hacinamiento: el califa, que se vio forzado a entrar allí con ellos, consiguió pasar con sus soldados, abandonando su real y su contenido, del que se apoderó el enemigo...
Al-Muqtabis