Seguidores

jueves, 13 de febrero de 2014

Taifas del primer periodo - II -

TAIFA DE MALAGA o Taifa mālaqui fue un reino independiente musulmán que surgió en al-Ándalus en 1026, a raíz de la desintegración que el Califato de Córdoba venía sufriendo desde 1008, y que desaparecería definitivamente en 1238 al ser conquistada por el Reino nazarí de Granada.1 Entre su fundación en 1026 y su definitiva desaparición en 1238 se pueden distinguir cuatro etapas históricas:

Primeros reinos de taifas

Primera etapa: el período hammudí (1026–1057)
La primera etapa de la taifa de Málaga abarca un período de treinta y un años, en que sus reyes pertenecieron a la dinastía hammudi, salvo un breve intervalo de apenas un año en que el trono fue ocupado por un eslavo. Este período se inició en 1026 cuando Yahya I al-Mu’tali, bereber de la dinastía hammudí que fuera noveno califa de Córdoba, tras ser expulsado del trono cordobés unió bajo su mandato la cora de Málaga y la cora de Algeciras.
Desde el primer momento Yahya I al-Mu’tali contó con el apoyo de los ziríes de la taifa de Granada y se adjudicó el título de califa, que a partir de entonces utilizaron los reyes taifas malagueños exclusivamente. Su reinado se caracterizó por el enfrentamiento con los reyes abadíes de la taifa de Sevilla, que cristalizó en conquista de la taifa de Carmona, que debido a su posición estratégica, suponía una amenaza directa sobre la taifa sevillana, que en breve la reconquistó. En 1035 la muerte de Yahya I supuso la división del territorio en dos entidades independientes: la propia taifa de Málaga, que pasó a ser gobernada por su hermano, Idris I al-Muta'ayyad, y la taifa de Algeciras, que quedó en manos de su sobrino Muhammad ben al-Qasim. Durante este reinado siguieron las luchas contra los abadíes sevillanos, logrando derrotarlos en Écija en 1039 con el apoyo de las taifas de Almería, Granada y Carmona.
A Idris I le sucedió en el trono malagueño Yahya II al-Qa'im, quien se mantuvo en él solo un año, ya que en 1040 fue desplazado por su tío Hasan al-Mustansir, quien a su vez perdería el trono en 1042 a manos del eslavo Naya al-Siqlabi, con lo que la dinastía hammudí se vio interrumpida durante un breve período. El asesinato de Naya ese mismo año y la entronización de Idris II al-Alí, hermano de Hassan, supuso la vuelta de la dinastía hammudí. Idris II reinó hasta 1047, cuando fue depuesto, encarcelado y sustituido en el trono por su primo Muhammad I al-Mahdi, que se mantuvo en el trono hasta que fue envenenado y sustituido por su sobrino Idris III al Sami, en 1052 o 1053, según las versiones, quien se mantuvo en el trono sólo durante un año, ya que asimismo fue asesinado y sustituido por Idris II, quien ocupó de nuevo el trono, en una segunda etapa que se prolongó hasta su muerte en 1054 o 1055. El trono pasó entonces a su hijo Muhammad II al-Musta'li y después al hermano de éste, Yahya III al-Mahdi, quien sufrió la conquista de la taifa malagueña en 1057 a manos de Badis ben Habús, rey zirí de Granada.

Segunda etapa: el período zirí (1073-1090)

Desde la conquista de Málaga en 1057 por Badis ben Habús de Granada, la taifa malagueña fue gobernada durante diecisiete años por un único rey dependiente de la taifa zirí de Granada. A la muerte de Badis en 1073 esta situación cambió, cuando sus nietos se repartieron el reino, correspondiendo a Tamim ben Buluggin ben Badis la taifa malagueña y a su hermano Abd Allah ben Buluggin ben Badis la taifa granadina. Inmediatamente se produjo un enfrentamiento entre los dos hermanos, y una primera petición de ayuda a los almorávides por parte del malagueño Tamim, que no dio resultado. Años más tarde, en 1085, tras la conquista de Toledo por Alfonso VI, varios reyes taifas recurrieron también a los almorávides para hacer frente al avance cristiano. Tras desembarcar éstos en Algeciras los almorávides derrotaron al rey castellano-leonés en la batalla de Zalaca, tras la misma, viendo la debilidad que tenían los reinos taifas por sus continuas disputas internas, se enfrentaron a ellos, conquistando la taifa de Málaga en 1090.

Segundos reinos de taifas

Tercera etapa: el período hassun (1145–1153)
Durante los segundos reinos de taifas, se produjo la tercera etapa de la taifa de Málaga, que abarca un período de sólo ocho años, con un solo rey perteneciente a la dinastía Banu Hassun, Abu-l-Hakam al-Husayn, quien tras un período de dominación almorávide de casi cincuenta años, aprovechó una revuelta popular para expulsarlos y hacerse con el trono. Su impopular política tributaria y las alianzas con reinos cristianos en contra de los almorávides, hicieron su reinado muy impopular, provocando la llegada de los almohades y su suicidio en 1153.

Terceros reinos de taifas
Cuarta etapa: el período zannun (1229-1238)
Durante los terceros reinos de taifas se produjo la última etapa de la taifa de Málaga, que abarca un período de nueve años, en que el trono fue ocupado por Ibn Zannun, miembro de la dinastía Banu Zanum, cuyo fallecimiento en 1238 supuso la definitiva desaparición de la taifa de Málaga, que quedó incorporada al reino nazarí de Granada.

TAIFA DE SEVILLA (en árabe, طائفة أشبيليّة, Ta'ifa Ishbiliya) o Reino abadí de Sevilla fue un reino independiente musulmán que surgió en al-Ándalus en 1023, a raíz de la desintegración que el Califato de Córdoba venía sufriendo desde 1009, y que desapareció al ser conquistada por los almorávides en 1091, perteneciendo cronológicamente a los primeros reinos de taifas.
Durante el siglo XI el reino de Sevilla fue uno de los centros culturales más importantes de al-Ándalus, con escritores como Ibn al-Abbar de Almería, autor de epístolas; Ibn Zaydun de Córdoba; Abu Amir Ibn Maslama; Ibn al-Labbana de Denia; Ibn Hamdis de Siracusa; y Abul Walid al-Himyari, antologista. Asimismo el emir al-Mutadid y su hijo al-Mu'tamid cultivaron la poesía, iniciados en este arte por el poeta Ibn Ammar. Los hijos de al-Mutamid, al-Rashid y al-Radi destacaron igualmente por sus escritos.

La taifa de Sevilla fue una de las últimas en constituirse como tal, debido a que la cora de Sevilla gozaba de cierta autonomía respecto al califato cordobés y a que en ella no intervinieron ni bereberes ni eslavos,2 como sucedió en la formación de otros reinos taifas. Esa autonomía sevillana se plasmó en un triunvirato formado por el el alfaquí Abú Abd’ Allah al Zubaydi, por el visir Abú Muhammad Abd’Allah ben Maryam y por el cadí Isma’il ibn Abbad. Este último debido a que sufría cataratas terminó delegando en su hijo Abú al-Qasim, quien acabó haciéndose con el poder absoluto tras la muerte de su padre en 1019, neutralizando paulatiamente a los otros dos triunviros.

Reinado de Abú al-Qasim (1023-1042)
La definitiva independencia de Sevilla y su transformación en taifa se produjó el 1 de octubre de 1023, cuando Abú al-Qasim negó la entrada en la ciudad al expulsado califa cordobés Al-Qasim al-Mamun. Abú Al-Qasim intentó reforzar su posición como gobernante mediante la estratagema de nombrar como califa de Sevilla a un personaje títere, que fue presentado como Hisham II, el que fuera califa omeya del califato cordobés, afirmando que no había muerto asesinado en 1013, sino que había escapado de los ejércitos bereberes de Sulayman al-Mustain refugiándose en Oriente. Con esta maniobra Al-Qasim se presentaba como heredero político y religioso del Califato cordobés, una vez que en la ciudad de Córdoba se abolió la monarquía fundada por los Omeyas y se instauró una república en el año 1031, logrando base legal para enfrentarse a las taifas bereberes e iniciar la política expansionista que caracterizará a la taifa sevillana. Abú Al-Qasim inició campañas contra las taifas de Badajoz, Granada, Málaga, siendo derrotado por una coalición de éstas el 5 de octubre de 1039, en el enfrentamiento que tuvo lugar en Écija.

Reinado de al-Mutadid (1042-1069)

A la muerte de Abú al-Qasim en 1042 le sucedió su hijo Al-Mutadid, quien reforzó inmediatamente su posición frente a las taifas bereberes, al contraer matrimonio con la hija del rey eslavo de la taifa de Denia.
Durante su reinado al-Mu'tadid continuó la expansión territorial iniciada por su padre contra la taifa de Carmona. Con el objetivo de extender su reino hacia el oeste, atacó a las taifas de Niebla y Mértola, lo que provocó que otros reyes taifas formaran contra él una coalición a la que se sumaron las taifas de Badajoz, Algeciras, Granada y Málaga, iniciándose así una guerra entre los abbadíes de Sevilla y los aftasíes de Badajoz, que duró varios años a pesar de los intentos de mediación de la República de Córdoba, y de la que Al-Mu'tadid saldría victorioso, logrando anexionarse las taifas de Mértola (1044), Huelva (1051), Algarve (1051), Niebla (1053) y Algeciras (1055). En 1060 decide deshacerse del pseudo-Hisham II anunciando su muerte y que le había nombrado sucesor y emir de al-Ándalus. Entonces decidió conquistar Córdoba en contra de la opinión de su hijo primogénito, Isma’il quien organizó un complot contra su padre, que tras fracasar llevó a Al-Mutadid a ordenar la decapitación de su heredero. Este suceso suposo un punto de inflexión en el reinado de Al-Mutadid, ya que aunque aún logró la conquista de las taifas de Silves (1063), Ronda (1065), Morón (1066), Carmona (1067) y Arcos (1069), se vio obligado a pagar parias al emergente rey cristiano Fernando I.

Reinado de al-Mu’tamid (1069-1091)

La ejecución de Isma’il, hijo primogénito de Al-Mutadid, permitió que éste fuera sucedido por su segundo hijo, Al-Mu'tamid, quien ejercía como gobernador de la conquistada taifa de Silves. Aunque Al-Mu'tamid destacó como poeta y estableció en Sevilla un corte culturalmente muy refinada, también continuó con la expansión territorial de Sevilla, anexionándose Córdoba en 1070, ciudad que perdería a manos de rey de la taifa de Toledo en 1075 y que volvería a recuperar en 1077. Al año siguiente, 1078, su maestro, amigo y ministro, el poeta Ibn Ammar (Abenamar) conquistó la taifa de Murcia, logrando la taifa sevillana su mayor extensión territorial. Sin embargo Ibn Ammar acabó traicionándolo por lo que finalmente fue ejecutado por Al-Mu'tamid.
Al-Mu'tamid intentó evitar pagar las parias que su padre habían pactado con la Corona de Castilla, lo que llevó a Alfonso VI a sitiar Sevilla. Este hecho junto con la toma de la Taifa de Toledo en 1085 por el rey castellano-leonés, llevó a Al-Mu'tamid, junto a otros reyes de taifa, a solicitar la ayuda de los almorávides que desembarcaron en la península en 1086 y se instalaron en la plaza de Algeciras, que les había sido cedida por el rey sevillano. Sin embargo, tras frenar y derrotar a las tropas cristianas en la batalla de Zalaca, los almorávides terminarán por conquistar los reinos taifas, cayendo el sevillano en 1091, tras lo cual Al-Mu’amid fue exiliado al Magreb donde fallecería. El adalid Sīr ibn Abī Bakr, conquistador de Sevilla, gobernaría esta demarcación hasta 1114.