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lunes, 28 de mayo de 2012

Romance de la entrada de D. Rodrigo en Toledo.



Don Rodrigo rey de España por la su corona honrar
Un torneo en Toledo ha mandado pregonar;
Sesenta mil caballeros en él se han ido a juntar.
Bastecido el gran torneo, queriéndole començar
vino gente de Toledo para avelle de suplicar
que a la antigua casa de Hércules quisiese un candado echar,
como sus antepasados lo solían acostumbrar.
El rey no puso el candado, más todos los fue a quebrar,
Pensando qué gran tesoro Hércules devía dexar.
Entrando dentro en la casa no fuera otro hallar
Sino letras que dezían: «Rey ha sido por tu mal
Que el rey que esta casa abra a España tiene quemar».

Un cofre de gran riqueza hallaron dentro el pilar;
Dentro dél nuevas banderas con figuras de espantar,
Aláraves de cavallo sin poderse menear,
Con espadas a los cuellos, vallestas de bien echar.
Don Rodrigo pavoroso no curó de más mirar;
Vino una águila del cielo la casa fuera a quemar.
Luego envía mucha gente para Africa conquistar;
Veinte y cinco mil caballeros dio al conde don Julián,
Y passándolos el conde corría fortuna en el mar:
Perdió dozientos navíos, cien galeras de remar
Y toda la gente suya, sino cuatro mil no más.
 
Este primer romance es una concisa enunciación de la subida al trono de don Rogrigo como rey de España. Se recoge en él la costumbre tradicional que todo rey debía cumplimentar al subir al trono; acceder al palacio de Toledo y colocar en sus puertas un candado que se añade a los de los monarcas precedentes. Sin embargo, Don Rodrigo no cumple el mandato tradicional y se ve inmerso en un ominoso presagio de funestas derrotas venideras que sufrirá como castigo.